domingo, 29 de agosto de 2010

Línea C7. Crónica diferida del último trayecto diurno

Esta vez sí que lo logré. Miré en primer lugar la ubicación de las paradas, me hice un croquis y me aseguré que había bus los viernes. No llegué a llamar por teléfono para confirmarlo como me sugería mi buen amigo Juan Antonio Castaño puesto que consideraba que con la información genérica que proporcionaba la web de Tuzsa, era más que suficiente.

El día: el viernes, 27 y en horario de tarde. El desplazamiento hasta la Avenida de Casablanca lo realicé en coche y todavía tuve que dar varios rodeos hasta que me ubiqué en la Avenida del Séptimo Arte. Como es un barrio nuevo para mí, todavía no tengo asimilados mentalmente los nuevos trazados. Parece, de hecho como si transitara por otra ciudad.

El caso es que por fin llegué a la calle Ciudadano Kane y, enseguida vislumbré el Centro de Salud de Valdespartera. Hacía mucho calor y varias cuadrillas de trabajadores laboraban afanosamente con la finalidad de "terminar de poner las calles". Se ve que la zona es supernueva y que todavía quedan retoques de última hora que realizar. Poco a poco, sin embargo, el barrio se va configurando como un lugar habitable en el que, dentro de unos años, con toda seguridad, empezarán a corretear los niños por sus parques y avenidas.

Alegría contenida al ver, por fin, la parada del C7 al lado del Centro de Salud. Es verdad, no es una ilusión, el C7 existe.

Para asegurarme que hay servicio, le pregunto a un trabajador que se dedica a colocar baldosas en una acera si ha visto el bus C7. Me contesta que sí aunque no se si me ha entendido la pregunta porque tiene pinta de ser extranjero. Disimuladamente, tomo varias fotos de las obras y también del centro de salud y enseguida acude el autobús.

Lo lleva una amable conductora y yo soy el único usuario. Parte con celeridad y casi no me queda tiempo para realizar fotos sobre la marcha. El trayecto es muy corto y en tres o cuatro paradas, llegamos al final ubicado en la Avenida Ilustración, en Montecanal, al lado de los gigantescos depósitos elevados.

Vuelvo a pasar la tarjeta bus y ahora, acompañado por tres viajeros más inicio el camino de vuelta. El recorrido hasta el inicio de la línea nos cuesta 7 minutos. Se trata, por tanto de una línea tipo lanzadera para transportar a la gente de Montecanal hasta el consultorio médico y regresar.

Unas cuantas fotos más y regreso al lugar donde tengo aparcado el coche. Enseguida pongo el aire acondicionado e inicio el viaje de regreso a mi casa con la satisfacción de haber cerrado un ciclo cubriendo todas las líneas diurnas de los autobuses urbanos de Zaragoza.

Ahora me queda el reto de viajar en las líneas nocturnas con lo cual el viaje tendré que realizarlo los viernes o los sábados por la noche. Cambio por tanto de día, de hora y de las pautas habituales de los domingos con lo cual seguro que obtendré una nueva perspectiva de esta experiencia.

El resto de las fotos en: http://picasaweb.google.com/rutaviva2/LineaC7CronicaDiferidaDelUltimoTrayectoDiurno##

domingo, 22 de agosto de 2010

Frustrado intento de encontrar la C7

Lo tenía todo pensado: iría hasta Valdespartera con la bici por el tercer cinturón, allí encontraría enseguida el inicio de la línea C7, realizaría el corto recorrido hasta Montecanal, volvería y de nuevo retornaría a casa pedaleando.

Así es que a las 8:45 salía de casa bici en ristre dispuesto a materializar el plan. Pero como suele ser habitual la vida nos depara sorpresas y los acontecimientos se empeñan en no cuadrar con el plan mental establecido. Del viaje de hoy he sacado múltiples conclusiones basadas, todas ellas en errores de previsión en la mayoría de los casos. De todos ellos se aprende. Aún más, gracias a esos errores queda grabado el mensaje de no volver a hacer las cosas de la misma manera.

El primer desenfoque ha consistido en no valorar suficientemente el calor que hace a las 9 de la mañana. Hubiera sido mejor realizar el trayecto a las 7 o a las 8 de la mañana.

Segundo aprendizaje: el carril-bici del tercer cinturón cuenta con tramos en los que la pendiente es considerable. Por ello es necesario ir durante bastante tiempo con la marcha reducida por lo que la duración del viaje se incrementa considerablemente. Posiblemente hubiera sido mejor realizar el trayecto por el centro de la ciudad hasta Casablanca y luego pasar a Valdespartera.

Tercer apunte: tenía que haber anotado con precisión el lugar desde donde, supuestamente sale el C7 y comprobar que hoy, domingo, hay servicio.

Cuarto aprendizaje: no ovidar, como viene siendo habitual, las gafas en casa ya que sin ellas no puedo consultar con precisión informaciones en el móvil.

Quinto desenfoque: cargar la batería del móvil el día anterior con el fin de disponer de energía para las fotos y para las consultas en Internet.

Bien, el caso es que ya me voy desplazando con la bici hasta llegar a la altura de Cala Verde en el Barrio de la Paz. Voy por el carril de la derecha con la finalidad de no pasar por la tapia del cementerio y encontrarme -como ya me pasó en una ocasión- con una tufarrada de olor a muerto que se te queda adherida a la pituitaria durante un tiempo. Hoy no ha habido sorpresa en ese aspecto.

Con muchas penalidades corono la cuesta de Torrero y llego a la circunvalación para iniciar seguidamente el descenso. Tal como había previsto, al inicio de las barandillas del puente que salva el Canal Imperial, encuentro unas rústicas escaleras que me permiten descender al camino que discurre paralelo al cauce del canal. El camino está fresquito y muy concurrido. Se ven más viandantes que ciclistas. Llego al inicio del vial que conduce a la Fuente de la Junquera y continúo mi viaje por la acera dada la ausencia de carril-bici hasta la fuente. Es otra anomalía que me llama la atención dado lo añejo del trayecto.

De nuevo recorro los alrededores de la Fuente de la Junquera y sin detenerme, paso el puente del río Huerva y ya enfilo hacia Valdespartera. Una nueva cuesta me conduce hasta la Avenida de Casablanca. Inicio entonces un caótico recorrido con la vana esperanza de encontrar, así como por arte de magia, el comienzo de la línea C7. Enseguida me percato de lo burdo de la búsqueda y comienzo a ensayar la estrategia nº 2 consistente en preguntar a los lugareños por la dichosa parada. Nada, nadie sabe nada de ella.

Vueltas y más vueltas por las calles con nombres de películas de cine. No se ve ni un alma por la calle. Parece una ciudad fantasmal debido al silencio que reina en el ambiente. Decido pasarme al otro lado de las obras del tranvía y lo consigo por un estrecho paso habilitado al respecto. Sigo sin rastro de la C7. Ya estoy bastante cansado y decido ensayar otra estrategia: por uno de los "agujeros de gusano" que descubrí en paseos anteriores, decido pasar al barrio de los ricos, a Montecanal, pensando que en la Avenida Central habrá más posibilidades de que me encuentre con algún poste de la dichosa C7. Lo intento de nuevo pero... nada, no hay manera. Vuelvo a preguntar pero la parejita a la que me dirijo, me dicen que no son del barrio. Finalmente me siento en un banco y decido buscar la información en Google, en mi móvil.

Intento también desesperante. No acaba de "entrar" la página de Tuzsa y no puedo averiguar con precisión el recorrido de esta última línea diurna. Después de varias intentonas cambio de nuevo de estrategia y tecleo "C7 zaragoza". Me salen en el buscador varias entradas para esta búsqueda. Todas ellas relacionadas con la reciente puesta en marcha de una lanzadera que, según dicen, une los dos barrios y permite el acceso al Centro de Salud. El comienzo de la línea se situaría en la Avenida la Ilustración en Montecanal y el final en la Avenida Casablanca.

Como no se bien donde estoy, tecleo en el Tom tom, Avenida Ilustración, 1 Zaragoza y después de muchas vueltas, el navegador me lleva hasta donde estaba sentado anteriormente pues esa era, precisamente la dichosa Avenida. La recorro en su totalidad y, ni rastro de parada del C7.

Empiezo a cansarme de la búsqueda. Mis piernas ya se resienten y el calor se incrementa. Decido realizar un último intento tratando de encontrar el inicio en Valdespartera, al tiempo que inicio el regreso a casa.

Paso de nuevo por otro "agujero de gusano" a Valdespartera y cuando vislumbro una cafetería, me rindo momentáneamente y me siento para tomarme un café con leche y un croissant. Me da la impresión que la camarera me mira con extrañeza. No se si será por el sombrero o por mi aspecto sofocado. El caso es que me tomo ambas cosas en la terracita y me aplaco un poco. Nueva consulta en Internet para concluir que el recorrido pasa por la Avenida Casablanca y sigue por la Avenida del séptimo arte. Abono en el bar (2,20€) y continúo mi periplo ya sin la presión de encontrar poste alguno porque, internamente he decidido que volveré otro día con la información más procesada.

El regreso lo realizo por Vía Ibérica, Isabel la Católica, Fernando el Católico, San Juan de la Cruz, Juan Pablo Bonet y, finalmente Avenida las Torres.

Llego a casa bastante acalorado pero no agotado. He tenido mucho cuidado de no forzar las marchas para cuidar mis rodillas. Decido darme una ducha y es una buena decisión porque salgo de ella más tranquilo y relajado. El día no ha sido mal empleado pero tengo que tomar buena nota de los aprendizajes de hoy.

viernes, 20 de agosto de 2010

Línea C4. ¡Sólo queda la C7 de líneas diurnas!

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, como se dice usualmente, he aprovechado que tenía que hacer un viaje a Leroy Merlin para adquirir tubo corrugado de diámetro 25, para viajar en la línea C4 que sólo realiza sus recorridos en días laborables.


Así es que he salido de casa a las 9:45 y he llegado a la Plaza de las Canteras (ahora ya, vieja amiga mía) a las 10:35, con lo que el viaje a pata, de nuevo me ha costado 50 minutos.

El día estaba espléndido y ni señal de la tormenta de ayer. Las plantas lucían un color verde intenso que sólo se puede apreciar por estos lares después de un buen remojón. Al ser un día de hacienda se veía mucha gente por la calle. Cada cual con su afán particular y muchos de ellos -la mayoría jubilados- sin otra cosa mejor que hacer que permanecer charlando en los bancos.

He tomado la foto de rigor de la parada y me he sentado al lado de un señor mayor que ojeaba distraidamente una revista. No hemos intercambiado palabra alguna pero mis piernas han descansado del afanoso viaje.


Enseguida ha venido el C4. Lo llevaba una conductora y lo hacía con mucha suavidad y acierto. En dos momentos del recorrido ha vuelto a abrir la puerta amablemente a varias personas que se habían retrasado en el acceso al bus, lo cual es un indicador de sensibilidad y amabilidad.

Hemos circulado a velocidad comedida por el barrio La Paz. He vuelto a ver los colegios "Sáiz de Varanda", "Labordeta" y el antiguo Colegio La Paz donde en su momento estuve trabajando en un programa de educación compensatoria para integrar los niños/as gitanos en los colegios de la zona.

Hemos llegado a la rotonda del tercer cinturón y bordeando el novísimo cuartel de la policía municipal, hemos enfilado hacia Puerto Venecia.

El desfile de pinos, urbanizaciones en construcción y distintos viales, también ha sido objeto de mi cámara, tomando varias instantáneas. Finalmente hemos arribado a la zona comercial de Puerto Venecia y me he apeado.

Ya empezaba a hacer calor y buscaba la sombra. He decidido realizar un recorrido por la parte de atrás (por la que nunca voy habitualmente). Así, en la esquina de Porcelanosa, he girado a la izquierda para husmear cómo van las obras de lo que en su momento será el Corte Inglés y la zona de recreo con lago incluido.

Más fotos para dejar constancia del viaje. Realmente se está construyendo un gran complejo y se está haciendo con mucha vista. Los árboles (muchas albizias) ya han crecido y comienzan a dar flor y sombra. Las calles limpias y bien señalizadas. Los locales vacíos, decorados para que no desentonen. Mucho aparcamiento para coches y motos. El impulso de la primera enseña que se estableció (Ikea) ha servido de empujón para otras muchas enseñas que, posteriormente, se han ubicado allí también.

A lo lejos he visto una gran nave ocupada por Decathlon. Creo que abren el 1 de septiembre y se veían muchos coches, supuestamente de empleados que ya están preparando el centro comercial.

Finalmente he decidido entrar a Leroy para adquirir el corrugado. Después de mucho buscar lo he encontrado y cuando ya me dirigía a caja, me he dado cuenta que llevaba la tarjeta bancaria pero no el DNI. He realizado una intentona a ver si colaba pagar sin el Documento de Identidad, pero la cajera, echando mano del protocolo, me ha comunicado que sin DNI no se podía realizar el pago. Le he preguntado si había un cajero para sacar el dinero y, efectivamente, a pocos metros se encontraba uno de ellos. La pena ha sido que como no era de Servired, me querían cobrar 3 euros por sacar 25. Sin pensarlo mucho he anulado la operación y he dejado los artícuos que pensaba adquirir para otro día.

El calor se intensificaba y me he puesto a la sombra de un plátano (de sombra) mientras esperaba el C4 de vuelta a Torrero. Enseguida ha arribado. En esta ocasión conducido por un conductor varón. He notado bastante el cambio porque este segundo conductor iba bastante más deprisa que la primera.


No obstante hemos llegado con bien a la Avenida de América y allí mismo he decidido tomar el 39 que me llevaría de vuelta a casa. Ha tardado unos 10 minutos en llegar pero cuando lo ha hecho, yo he podido tomar un asiento y con el fresquito del aire acondicionado, el viaje de vuelta ha casa se me ha hecho muy agradable.

Al llegar a mi domicilio no había nadie en casa y me ha tocado esperar a que alguien me abriera. He aprovechado para comprar El País y ponerme al día de las noticias más importantes. Finalmente ha llegado mi mujer y me ha franqueado el paso con lo que he podido de nuevo volver a mi hogar.


Con esta línea casi se terminan ya los recorridos diurnos y luego quedan pendientes los nocturnos. Pienso realizarlos todos y cerrar un capítulo muy interesante en el que se han combinado la constancia y la intriga de qué iba a pasar en cada trayecto. En su momento, cuando se termine el ciclo, realizaré también balance de la experiencia y plantearé nuevos retos.

Todas las fotos de hoy en:http://picasaweb.google.com/rutaviva2/LineaC4TodasLasLineasDiurnasCubiertas#

domingo, 15 de agosto de 2010

Change! Línea C5

La línea prevista para hoy era la C4. Ya había revisado en la Red si hoy había o no servicio puesto que los festivos no funciona. Al asegurarme la web de Tuzsa que hoy se mantenía el funcionamiento de la línea pues he pensado en la excepcionalidad al ser fiesta mañana. En todo caso ya tenía preparado el plan alternativo en el supuesto que al final no hubiera bus: viajaría en la C5.

Bueno, pues mis pronósticos se han cumplido y el C4 hoy no daba servicio. Como digo, he echado mano del plan de contingencia y, al final, he explorado la C5.

Salía de casa un poco tarde para lo habitual en este cometido: las 9:45. Hoy me he desayunado con cuatro ciruelas de Villamayor (de las 12 que recolecté en total) y una pavía. He sido muy puntilloso para no beber agua antes porque ya se sabe el dicho Uncastillero, aplicable sobretodo a los cascabelillos: "Si bebes agua y comes fruta, luego cagarruta". He constatado que mis tripas no protestaban y, así, tan ricamente he salido disparado de casa.

El trayecto hasta la Plaza de Las Canteras, en Torrero lo he realizado a buena marcha. Como siempre, el paso por el Puente de la Unión me ha ofrecido una bella imagen del Pilar y La Seo al fondo y el Ebro dominando la escena. Se observaba más concurrencia en el Paseo de la Ribera, seguramente por lo adelantado de la hora.

Al llegar a San José, he comenzado a tomar fotos. La primera ha sido para el Hogar San José de las Hermanitas de los ancianos desamparados, por lo peculiar del edificio. Tanto el nombre como la estructura de la edificación nos retrotraen a tiempos pasados. No sabía exactamente a qué fechas, pero veo en "San Google" que la congregación religiosa se fundó en 1873. Tienen su propia web: http://www.hermanitas.es/historia.htm.

Después otra foto para el indicador de la hora en una farmacia. Ahora, al verla veo que ha quedado bastante original. Con el dedo ya caliente, he continuado y hoy he tomado bastantes instantáneas.

Por fin he llegado a la Plaza de las Canteras. Ha sido un buen paseo de unos 45´de duración. Ya me ha mosqueado no ver a nadie en la parada y al preguntarle a una señora muy amable, ella se ha deshecho en explicaciones para indicarme que hoy no había servicio. No obstante, para cerciorarme, he decidido esperar un poco por si venía el dichoso bus.

Al lado de la parada del C5 estaba la C1 -que va al cementerio y en la que ya viajé- con una nutrida cola de personas mayores. Unas llevaban pequeños ramos, otras charlaban tranquilamente y todas ellas, con la misión de visitar a sus seres queridos ya fallecidos.

Como yo no soy de mucho visitar tumbas, me he preguntado por los motivos que tenemos las personas para dedicar nuestro tiempo a una u otra finalidad. Está claro que en las personas el tipo motivación principal es diferente de unas a otras. Los hay con motivación de poder, con motivaciones estéticas y, como es mi caso, con motivación de logro, de conseguir metas y objetivos. ¿Por qué? Pues seguramente, se trata de una mezcla de entorno familiar, personalidad y temperamento. Estos y otros pensamientos iban y venían por mi mente, todo ello junto con la decisión de desplazarme hasta la Plaza Emperador para tomar el C5 y aprovechar el día de hoy.

Como siempre, me he metido por vías no transitadas anteriormente: la plaza Sheila Herrero, la calle Cuenca, Albacete y Cabezo Buenavista. Ésta última me ha llevado a una nueva reflexión ya que, seguro que antes de su urbanización, desde esa atalaya se divisaría un bello panorama. Ha quedado el nombre pero la vista ahora, no es precisamente original.

Después de pasar por la calle África, he cruzado el canal y me he adentrado en el "Parque Grande". Nuevas tomas de fotos de unas obras que se realizan en las inmediaciones de la estatua de Alfonso I "El batallador" y de la propia estatua y, luego, descenso por la escalinata acompañado del rumor del agua que cadenciosamente se desliza por la cascada artificial construida hace ya unos años.

El día invitaba a pasear y el Parque siempre me sorprende agradablemente. Las fuentes estaban a pleno funcionamiento y los magnolios resplandecientes. El césped bien cuidado y los rosales todavía ofreciendo sus postreras flores. Así, caminando despacio y disfrutando del paseo, he llegado hasta la parada provisional del C5.

Allí me ha tocado esperar lo suyo. Infinidad de buses con todas las numeraciones posibles han pasado por mis narices pero el que a mí me interesaba no acudía. Durante la espera he trabado conversación con un señor que iba a vender cupones de los discapacitados a María de Huerva. Se estaba desesperando -como yo- de la espera y me ha revelado el secreto de su éxito en la venta de cupones: desplazarse a lugares que estén en fiestas. "Ayer, estuve con mi hermana en Huesca y vendimos todas las series". "A ver si consigo llegar a María a la hora del vermut, porque ya se sabe que cuando la gente está alegre, es más desenfadada a la hora de probar suerte".

Quizás la peculiaridad de la parada (construido el suelo provisionalmente en madera) unida a la poca circulación de vehículos, todo ello constituía un aliciente para entablar charla entre los sufridos viajeros. En estas y otras pláticas nos hallábamos cuando, a las 12 ha llegado el bus que va a Cuarte. Ha subido un montón de gente y yo, de nuevo me he quedado esperando el mío hasta que, finalmente ha llegado. Lo he tomado a las 12:05 y el viaje ha durado unos 16 minutos.

Muy poca gente en el bus. Un chico joven leyendo un texto en un libro electrónico, preludio de lo que veremos dentro de no muchos años. Hemos pasado por el Liceo Europa y por una serie de urbanizaciones construidas a la orilla del Huerva. Hasta que hemos llegado al final del trayecto situado en la misma Fuente de la Junquera.

La primera impresión ha sido muy agradable. El lugar se ha reformado y rehabilitado y ahora está bien cuidado. Varios grupillos tomaban el sol y departían amigablemente cerca de la fuente. Un grupo de jubilados iba a comer en unas mesas habilitadas al efecto. He tomado las fotos de rigor y he dedicado especial atención al Huerva cuyas aguas bajan limpias aunque en su cauce hay muchas algas o "mantos de rana", elemento indicador de mucha materia orgánica en suspensión. Después me he dirigido al restaurante-asador La Junquera, donde he comprobado personalmente que es posible la opción de asar tu propia carne en unas barbacoas preparadas al efecto siempre y cuando consumas la bebida del establecimiento. También he visitado la terraza juvenil y bien cuidada en su interior siempre con música marchosa. Es un buen lugar al que ir para tomar un café.

Posteriormente todavía he tenido tiempo de meterme en un camino paralelo al Huerva que da a la parte de atrás de una urbanización de chalets. Un perro hipervigilante me ha dado un susto tremendo al ladrar inopinadamente.

Tenía que tomar el bus de las 12:45 y el tiempo de regreso me venía muy justo por lo que he iniciado un trotecillo, es decir he hecho footting para no perder el vehículo. He llegado de chiripa, pero no se me ha escapado.

Regreso otra vez a la civilización. Esta vez me he apeado en la parada del Auditorio y, enseguida ha aparecido un Ci2 que con gran celeridad me ha trasladado hasta el Puente de la Unión.

Volvía un poco cansado pero muy contento de la jornada. De nuevo doy por bien aprovechada la mañana del domingo.

Las fotos de la jornada de hoy en: http://picasaweb.google.com/rutaviva2/ChangeLineaC5##

domingo, 8 de agosto de 2010

El curioso impenitente. Línea C3

En primer lugar el capítulo de agradecimientos: a Javier Cay por sus cumplidos y puntuales comentarios a cada una de las entradas. Tenemos un acuerdo mutuo no escrito de lectura de nuestros blogs "Nunca me aburro" y "Tendría que ser así" con el posterior comentario a cada entrada. Para mí -y creo que también para Javier- constituye una pequeña alegría semanal tanto la lectura como la reflexión que acompaña a la misma. Y luego para el otro Javier, joven avispado y muy bien informado que cumplidamente y con gran precisión en sus datos desgrana los motivos y razones de la fusión de las líneas 26 y 27 quedando solo la última. Te felicito, Javier, y por el interés que muestras y lo bien que te explicas, sé que te espera un brillante futuro.

Bueno, pues ya adelanto que hoy ha sido un día estupendo. De nuevos e inesperados descubrimentos y de disfrute total tanto por la excelente temperatura como por lo inédito de los lugares que he ido "descubriendo".

La línea C3 realiza el recorrido entre la Plaza Emperador Carlos y Valdespartera y, como comentaré, ha sido en este nuevo barrio zaragozano donde más novedades he apreciado.

Salía de casa a las 8:33 de la mañana. Sin desayunar ni llevar pieza alguna de fruta. El motivo ha sido la copiosa comida ayer, en Sádaba con mi padre y mi hija pequeña, acompañada de vino, café y una generosa copa de pacharán. Como no acostumbro a tomar alcohol, después de la refección me entró un sueño terrible que se materializó en una descomunal siesta de dos horas y media de duración.

Esa alteración en mis pautas habituales de sueño ya me dejó un poco trastornado pero curiosamente hoy, con sólo cinco horas de descanso nocturno me he levantado con un magnífico humor.

El desplazamiento desde mi casa hasta la plaza del emperador ha sido a pie. Como suele ser habitual por la ribera del Ebro hasta la Plaza del Pilar y luego hacia abajo si tomamos como referencia mi pueblo (o hacia arriba en función de la altitud, según se mire) hasta llegar a las inmediaciones de la antigua Feria de Muestras, ahora Porches del Audiorama.

Por el camino me han llamado la atención muchas cosas pero destacaría las higueras silvestres de la ribera plagadas de higos, que pronto madurarán y ya en plan más urbano, la programación de la CAI para este verano en el Centro Joaquín Roncal los martes, miércoles y jueves con cine, teatro y música cada uno de estos días. Será cuestión de echar un vistazo esta semana que viene. También el Auditorio de Zaragoza con una vibrante programación de conciertos y actividades.

El caso es que una vez que he llegado al auditorio, me ha tocado esperar un ratillo porque justamente en ese momento acababa de salir el C3. Como siempre, he aprovechado para actualizar mis anotaciones en la agenda y, en este caso, las tareas realizadas ayer en el abejar de La Manzana.

Ha llegado el C3 y he subido en él. El viaje no ha seguido el recorrido "oficial" debido a las obras del tranvía que discurren paralelas a su recorrido. Éste me ha servido para actualizar mis informaciones sobre la evolución y los avances en el trayecto.

Cuando hemos llegado al final del recorrido, he dudado un momento si apearme o continuar la marcha de vuelta al centro de la ciudad. Afortunadamente he resuelto bajar y ha sido una buena decisión porque ello me ha permitido realizar un recorrido a fondo por el joven barrio de Valdespartera.

La primera impresión ha sido de agradable sorpresa al constatar cómo la ciudad crece y que lo hace de una forma racional y ordenada. Mucha zona verde y muy bien cuidada. Este barrio se ha diseñado y construido con parámetros ya del siglo XXI, con amplias avenidas, mucho arbolado, parques infantiles y edificios de altura limitada. También se ha prestado atención al ruido, construyendo taludes y pequeños montículos allí donde ha sido necesario para proteger a los vecinos de la indeseable contaminación acústica. Como decía en mi anterior entrada, a pesar de la aridez de la tierra, una extensa red de tuberías proporciona riego por goteo a las plantas. Ellas necesitan sobre todo agua y sol para crecer y ambas cosas las tienen ahora en abundancia. Aquí el ayuntamiento ha realizado un notable esfuerzo facilitando a cada arbolito, a cada planta, la cantidad necesaria del líquido elemento.

Los bloques de los edificios se han revestido con colores alegres y adornos originales. A pesar de que la arquitectura es bastante normalilla, se han personalizado y acondicionado de manera que componen un conjunto agradable. Se veía poca gente por el barrio y todos ellos eran jóvenes.

Las obras del tranvía también llevan buena marcha en esta zona y cuando estén finalizadas, sus ocupantes dispondrán de un medio de trasporte rápido y respetuoso con el entorno.

He pasado por el nuevo Mercadona abierto recientemente, según me ha explicado un amable señor que caminaba por allí. Después he subido a un montículo desde el que se divisaba perfectamente la urbanización Arcosur y la Feria de Muestras. Cuando finalicen las obras la ciudad habrá experimentado un notable avance por el sur, siendo sus nuevos límites la autovía de Madrid y el cuarto cinturón.

También he pasado por el Centro de urbanismo sostenible aunque no he podido visitarlo y por el Punto limpio de Valdespartera donde, como novedad, he podido observar un "surtidor" de hidrógeno.

Ahora, mirando en Internet, veo que hay una página web de la Ecociudad de Valdespartera, cosa que desconocía. La dirección es: http://www.valdespartera.es/index.aspx

Me he entretenido tomando bastantes fotos y después he cruzado la autovía mudéjar para pasar a la zona ubicada entre la autovía y la antigua carretera de Valencia. De nuevo me ha sorprendido la cuidada urbanización y el detallado trazado de esa zona del barrio. También son de reseñar los curiosos nombres asignados a las calles, todos ellos relacionados con el cine: "Todo sobre mi madre", "Fresas salvajes", "La edad de oro", "El acorazado Potemkin", etc.

Me he metido en el café Chaplin y allí he disfrutado de los tres elementos que han hecho mis delicias: el café con leche, el croissant y el Heraldo de Aragón. Todo ello consumido en una terraza al aire libre, sin mucha gente y protegido del sol. Como siempre, según iba apurando la taza, mi ánimo se iba euforizando y mi mente disparándose con mil y un proyectos. Una niña de no más de un año me comprometía con sus miradas y sonrisas. Yo le he correspondido diciéndole cosas amables. Ese momento ha supuesto para mí un plus de felicidad.

Terminados los tres alimentos he pagado y continuado mi viaje, esta vez caminando en dirección a la Vía Ibérica, sin poder tomar bus alguno porque los vehículos solo circulaban en sentido Valencia. Así he ido avanzando poco a poco hasta llegar a Casablanca, Hospital Militar, Isabel la Católica y, de nuevo inmediaciones de la plaza emperador.

Justamente enfrente del restaurante Goyesco (donde celebramos el banquete de boda) he tomado el bus Ci2 que me ha llevado hasta el Paseo Cuéllar. Allí me he bajado y he realizado el trasbordo con el 33 que me ha acercado hasta Plaza España. Mi siguiente misión consistía en asistir a la exposición de Jean Dieuzaide "Por tierras de Aragón", organizada por la Diputación Provincial de Zaragoza en el palacio de Sástago. La visita ha sido exploratoria pues no llevaba las gafas para apreciar los detalles. He ido buscando las fotos de Uncastillo que son realmente curiosas. Iba con la expectativa de verme a mí mismo en alguna de esas fotos pues recordaba que algún turista nos tomó varias instantáneas siendo niños pero sólo se ven paisajes y detalles de las iglesias del pueblo. Como digo, queda pendiente una nueva visita, provisto de correctores ópticos para disfrutar a fondo de la exposición.

También he subido a ver otra muestra fotográfica que se celebraba simultáneamente en el mismo recinto. Ésta con el nombre de "Los talleres Mercier de Zaragoza, fábrica de municiones, 1936-1939". Me ha resultado igual de interesante o más que la anterior y también requerirá de una visita más espaciada.

Cumplida la parte cultural de la jornada, he adquirido El País en el quiosco del Coso y luego me he dirigido hasta la parada del 39 para coger el bus. Ha venido antes el 32 y ha sido ese el que he tomado finalmente.

El resto de la jornada ha sido el habitual: llegada a casa, somera colaboración en las tareas del hogar, escribir la primera parte del blog y la comida que, de nuevo estaba deliciosa. Todo ello acompañado de agua del grifo que mantiene la mente lúcida. He llegado un poco tarde al Telediario (las 15:15) y enseguida me he entregado a los brazos de Morfeo. Después del reparador sueño, un ratito de película tipo James Bond y luego a escribir la segunda parte del blog.

La tarde está nublosa y a lo lejos se oyen truenos. Puede que sean un anticipo de la "tradicional tormenta del 15 de agosto" o no. Son, en todo caso sonidos familiares de un verano que acelera el paso para conducirnos otra vez al inicio de un nuevo curso académico.

Las fotos de la jornada de hoy en: http://picasaweb.google.com/rutaviva2/ElCuriosoImpenitenteLineaC3##

domingo, 1 de agosto de 2010

Veloz línea C2

Pensaba que todas las líneas "C" iban a ser gratis, pero no es así. Esa apresurada hipótesis la construí el domingo pasado basándome en razonamientos "mágicos" y reconozco que me hubiera encantado su confirmación. Sin embargo hay que refutar y aceptar la prosaica realidad: la línea C2 hay que abonarla y se acabó.

Los prolegómenos de la salida de hoy han sido los habituales: extraer la vajilla limpia del lavavajillas y colocarla en los lugares adecuados, recoger un poco la cocina, preparar el vaso de leche (desnatada) con azúcar y cola-cao y degustar dos magdalenas y un trozo de pastel de fresa. Para rematar la faena, he pasado la fregona, con lo cual he salido de casa con la conciencia del deber cumplido.

A la hora de escoger el sombrero he dudado entre "el de campaña", plegable y confeccionado en tela o el más elaborado sombrero de Ecuador. Después de mirarme en el espejo con el primero, me he decidido por el segundo que, a mi entender, me proporciona un porte más elegante. Antes de salir he pasado revista a las novedades del jardín y comprobado que las hormigas se están haciendo fuertes en un racimo de moscatel negro ya protegido con bolsa con anterioridad, de manera que tendré que dar cumplida respuesta a su avance. La estrategia que preparo se fundamenta en dos ideas-fuerza: evitar que penetren por el mango (hay que estrechar el paso) y cerrar también la bolsa por abajo. Veremos si cumplen su objetivo estas estrategias de guerra contra los himenópteros.

También he barrido las hojas y flores caídas esta noche que se empecinan en manchar un suelo que, a todas luces, siempre parecerá manchado porque se eligió en color blanco.

Después de colocar en mis bolsillos el móvil, la tarjeta-bus y dinero para el periódico y algún posible extra, he salido sigiloso de casa a eso de las 8:37.

El recorrido de hoy preveía un paseo hasta la MAZ donde tomaría el C2. Durante unos instantes he dudado si realizar el trayecto a pie o en bicicleta, pero finalmente he optado por la opción pedestre.

Me he encarrilado por Marqués de la Cadena, pasado por el vacío campo de fútbol de hierba artificial y llegado hasta San Juan de la Peña. Allí he virado a la derecha, paralelo a las instalaciones de Saica que, por cierto, está realizando una notable campaña para "dulcificar" su imagen. Además de colocar cipreses que ocultan sus muros y de los muchos anuncios que salieron en la prensa todos ellos incidiendo en el supuesto trabajo ecológico de la compañía hoy he observado que han añadido la palabra "natura" al nombre original de la fábrica. Son estrategias que no cuestan mucho dinero y que pretenden modificar la percepción (en general negativa) que muchos ciudadanos tenemos de estas instalaciones enclavadas en zonas residenciales del centro de la ciudad. En realidad están siguiendo la estela de otras poderosas compañías como Iberdrola, Campsa, Repsol o Telefónica. Todas ellas se apuntan (de boquilla) a la corriente ecologista mientras sus beneficios y las cuentas de resultados se incrementan año tras año. No estaría de más que ahora, en época de crisis, devolvieran a la sociedad un porcentaje de sus beneficios mientras sus directivos se recortan sus escandalosos sueldos. Eso sí que sería predicar con el ejemplo.

He pasado por el Camino de los Molinos y llegado a la Avenida Academia General Militar. También he enfilado por la avenida con paso vivo pues la mañana estaba buena y deseaba plantarme cuanto antes en la parada del C2.

He pasado por la Urbanización Parque Goya y, enseguida he llegado a la MAZ y al colegio "Cristo Rey" que se encuentran al lado de la parada.

En el poste indicador señalaban 6 minutos para la llegada del bus, pero a los tres, aproximadamente ya se ha presentado el mastodonte rodado. Sólo yo he subido al vehículo y yo era el único pasajero en su interior.

El viaje se ha iniciado a las 9:23. Hemos circulado a buena velocidad durante todo el trayecto porque enseguida hemos llegado a Actur Rey Fernando. En realidad esta línea enlaza Parque Goya 2 con Gran Casa y supongo que en su momento fue una demanda de los jóvenes vecinos de la nueva urbanización que, ahora, ha quedado materializada.

De nuevo he "picado" la tarjeta por indicación del conductor aunque sin coste alguno por ser trasbordo y, rápidamente, se ha iniciado el viaje de vuelta, dirección, de nuevo a la MAZ. Allí hemos llegado a las 9:38 con lo que he contabilizado un tiempo de 16 minutos para el viaje de ida y vuelta. Podemos afirmar, por tanto, que quizás la letra "C" colocada como prefijo de estas líneas pueda indicar "corto", "conciso", "canijo", "chico", etc. Queda pendiente el reto de averiguar realmente el significado de la dichosa "C".

Al bajar del bus he sopesado varias opciones para continuar mi mañana dominguera. Ayer no vi muchas novedades en el plano cultural y, en la agenda del ayuntamiento, todavía figuraba el mes de julio. Por otra parte tenía pendiente regar los arbolitos de la parcela de Villamayor, para cumplir la secuencia de un riego por semana. Finalmente he optado por la segunda opción, para lo cual he tomado el 35 y, de nuevo en San Juan de la Peña, he descendido del bus y he regresado a pie a mi casa. En la calle Pascuala Perié, en la panadería La Rosa, he comprado El País y todavía he dedicado tres cuartos de hora a su lectura parcial en un banco ubicado detrás de la iglesia de San Pío X en la Plaza de la Albada. Finalmente he llamado al timbre de mi casa, con la esperanza de que algún alma bondadosa me abriera la puerta como así ha sido puesto que no llevaba llaves.

El saludo mañanero y un breve intercambio de informaciones con mi señora. Luego he cogido el coche y me he dirigido a Villamayor.

Según iba llegando se incrementaba el calor y al finalizar el trayecto el sol ya caía a plomo. Me he cambiado de vestimenta y de calzado y, aprovechando que bajaba agua por la acequia, he ido saciando la sed de mis sufridos árboles. La tarea se ha prolongado lo suyo ya que todas las plantas han sido regadas con generosidad.

A la una y media había finalizado mi tarea y todavía me ha quedado tiempo para tomar varias fotos de los árboles regados y de las acequias. Está claro que estas tierras no serían nada sin el agua. Debemos agradecer respetuosamente a todos los que nos precedieron y, en especial a los árabes, que fueron los grandes impulsores de la complejísima red de acequias tejidas en las áridas tierras del término municipal de Zaragoza.

A las 13:35 de nuevo me he puesto en marcha hacia la ciudad. Todavía he pasado por la gasolinera de la Avenida Cataluña para respostar y lavar el coche. Sobre las dos llegaba a casa, cansado pero satisfecho por la doble tarea realizada.

El campo y el trabajo manual despiertan el apetito, así es que he comido con muy buena gana en compañía de la familia. Luego la cabezada y después a leer un poco más a fondo el periódico. Posteriormente una breve lectura de "La tribuna" de Emilia Pardo Bazán. Finalmente he pasado al ordenador para escribir el blog. Se cierra pues otro día festivo con los deberes hechos.

Todas las fotos de hoy en: http://picasaweb.google.com/rutaviva2/VelozLineaC2##